El Real Madrid ha conquistado su cuarta Supercopa de Europa tras derrotar al Manchester United (2-1). Lo ha hecho certificando su pedigrí: se sabe superior en el continente y lo demuestra en los partidos clave.

Ayer lo hizo: no jugó un duelo excelso, pero su autoridad frente al United fue incuestionable. Los de Mourinho pintan bien, tienen buenos nombres, pero al portugués aún le queda trabajo para llevar a su equipo a la cima. La primera parte fue del Madrid, con Cristiano mirando desde el banquillo.

Cogió el balón a los diez minutos y comenzó a rondar el área de De Gea. Bale pareció hacer oídos sordos al debate que estalla a diario a su alrededor y se lució en un par de ocasiones, pero fue Casemiro quien más peligro llevó: tanto que él mismo se encargó de abrir el marcador, en una jugada en fuera de juego, tras un jugadón de Isco, excelente una vez más.

El tanto noqueó al United, que siguió sin abrir la boca durante toda la primera parte. Comenzada la segunda, Isco y Bale firmaron una pared niquelada para que el primero colocara el segundo.

La sentencia casi fue inmediata, casi, en dos jugadas consecutivas que ni Bale ni Benzema supieron rematar y, acto seguido, acortó distancias Fellaini. Parece ya costumbre para los jugadores de Zidane penar en el último tercio del partido por no haber hecho los deberes previamente: pudo empatar el United, pero también remachar el Madrid, con Cristiano ya en el campo para los últimos lances.

Los siete minutos del descuento apenas se jugaron y el partido acabó como lo hizo la temporada pasada, con el insaciable equipo de Zidane levantando un título y poniendo el primer azulejo de un camino muy largo y donde podemos prepararnos a escuchar una palabra hasta el hartazgo, sextete.

Fuente: portal 20minutos.es

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